En esta situación, en razón de la ignorancia que posee el apoderado de la revocatoria del poder, continúa actuando como si fuera el apoderado y es apenas obvio que por sus acciones quede de modo directo obligado el poderdante y no él, porque en virtud del contrato toda acción que éste lleve a cabo obliga a su poderdante debido a que él ejerce en representación de éste.
Únicamente es responsable el poderdante de las acciones efectuadas por su apoderado cuando dichas acciones se celebran con terceros de buena fe, esto significa, que los terceros desconocían la revocación del poder al instante de llevar a cabo cualquier acción, porque de lo contrario no existirá obligación alguna a cargo del poderdante.
Inclusive en el caso de que el poderdante esté enterado de la revocatoria de poder, si ejerce acciones como si prevaleciera el contrato, toda acción que efectúe como apoderado con terceros de buena fe obliga al poderdante, aún así en esta situación el poderdante podrá reclamar indemnización del apoderado.
El compromiso del poderdante frente a terceros de buena fe cuando el apoderado actúa desconociendo la revocatoria del poder, se halla estipulada en el inciso primero del artículo 2199 del código civil donde se declara lo siguiente:
“En general, todas las veces que el mandato expira por una causa ignorada del mandatario, lo que éste haya hecho en ejecución del mandato será valido, y dará derecho a terceros de buena fe, contra el mandante.
Quedará así mismo obligado el mandante, como si subsistiera el mandato, a lo que el mandatario, sabedor de la causa que lo haya hecho expirar, hubiere pactado con terceros de buena fe; pero tendrá derecho a que el mandatario le indemnice…”.



