Es tal la situación de las comunidades indígenas que La Comunidad Internacional ha expresado en varias ocasiones que la enunciación de los derechos contenida en los instrumentos del derecho internacional de los derechos humanos no basta para responder a las necesidades, problemas y carencias de los indígenas en Colombia e incluso en otras partes de Sur América.
En Julio de 2009 James Anaya, relator especial de la ONU para los Indígenas en una visita de cinco días a Colombia manifestó su preocupación por la situación de los indígenas en Colombia, calificando de grave, crítica y preocupante las condiciones humanas y sociales que enfrentan estas poblaciones en medio del conflicto armado, diciendo además que no notó ninguna mejoría comparado con el años 2004 en el cual se presentó el último informe.
El relator considero además que las FARC y los demás grupos ilegales son los principales responsables de los males que aquejan estas comunidades. Dijo que éstos irrespetan y se comportan como desconocedores de La Carta Universal de los Derechos Humanos, colocando minas antipersona que han mutilado y asesinado miles de indígenas, reclutando a la fuerza personas que no quieren pertenecer a la cruda guerra incluyendo niños, asesinado y masacrando pueblos que lo único que quieren es vivir dignamente en medio de sus tradiciones y su cultura.
Por otra parte, Anaya mencionó que se han conocido internacionalmente casos en los que la misma fuerza pública colombiana ha violado los derechos de los indígenas. Añadiendo que el gobierno colombiano no tiene para ellos suficientes planes en salud y alimentación. Por lo que exigió que se le preste una mayor atención a los cerca de 87 pueblos indígenas no solo en materia de salud y alimentación sino también en educación y vivienda.
En la actualidad, como lo menciona Anaya, los esfuerzos que hace el Estado son mínimos. Los indígenas siguen intentando sobrevivir en la selva y en territorios muy alejados de las principales ciudades, sin saber como defenderse de los impactos de bala que cruzan de lado y de otros atropellos que se cometen en su contra. Aun cuando a sus pueblos ni siquiera llegan recursos que les permitan alimentarse y educarse en vista de no poder salir de sus tierras por temor a morir, o tener que buscar en la mendicidad un refugio dado que fueron desplazados de sus tierras.



